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  1. La navidad, una época donde compartes con tus seres querido, te obligan a saludar gente que ni conoces, dejar todo a ultima hora, esperar que toda tu familia pele por el baño, que tus primas tarden horas en arreglarse el cabello. Todo un ajetreo, preparar la mesa para poner la comida, comprar las cosas faltantes y todas esas cosas.

    Jajaja, pero ¿sabes algo? eso no sucedió este año en Venezuela, ¿sabes cual fue la navidad aquí? hacer cola para comprar comida, la escasez de gasolina, gente recogiendo comida de la basura, niños que no recibieron su regalo de niño Jesús, otros con su ropa rota, esta no es la navidad que Venezuela se merece. Nunca me había dolido tanto ver la cara de un Venezolano, sus ojos llenos de preocupación, tristeza, rabia, desespero todo mezclado en tan solo un persona, no escribo esto para que otras personas de otros países digan "Pobre gente o pobres Venezolanos", lo digo por varias razones, una es para desahogarme, siento que si me quedo con esto esto sin compartirlo me ahogaré en mis propios pensamientos, otra de las razones es para que vean que Venezuela si esta en una crisis critica, esta en un limite donde de pronto Venezolanos saldrán a la calle a protestar, que el presidente Maduro trata de tapar el sol con un dedo, pero no lo logrará, no logrará aprisionarnos, porque tenemos lo más importantes y ese es Dios, no será hoy, no será mañana, será en el momento que el decida, no siempre estaremos así de eso estoy seguro.

    ¿Saben por qué me siento tan vació triste y solo? siempre me acostumbre a ver toda mi familia reunida, desde que tenia conciencia vi a toda mi familia, este 24 de diciembre tuve que ver a mi mamá con mis hermanos a través de Web Cam, a mis tíos, a mis abuelos, mis hermanos a todos los tuve que ver así, me deprime porque quiero sentir sus abrazos, sus regaños, lo quiero conmigo porque no se si el día de mañana lo tendré conmigo, así es mi navidad, siento que cada diciembre me va faltando familiares y no es porque estén muertos, NO, gracias a Dios los tengo vivo pero lejos :(

    No se de donde sacar más fuerzas, sin embargo las he tenido obviamente es Dios quien me las da, no me importa lo material, sin tan solo Venezuela tuviera la comida necesaria con eso estaría aliviado, pero todos los días muere un niño de hambre ¿creen que eso es justo? hace 2 semanas aproximadamente, yo trabajo en el hospital, llego un niño demasiado deshidratado con tan solo 4 años de edad, lo atendí y lo deje en observación, me fui al baño rápidamente y me puse a llorar, lloraba de tristeza, dolor, rabia ¿cuantas muertes tiene que ver para que todo esto acabe? no es fácil estar aquí créanme, no le deseo a nadie ni a mi peor enemigo estar en Venezuela con esta situación, jamás se lo desearía a nadie porque de verdad si no te mata el hambre, te matan tus sentimientos.

    Solo quiero que ustedes me ayuden con algo, en esta navidad, todos los que tengan comida en sus casas, a sus familiares con ustedes, por favor disfruten, disfruten por nosotros los Venezolanos, denle gracias a Dios por todas las bendiciones, compartan con sus familiares todo lo que puedan, rían, griten, abracen, hagan todo lo que quieran, pero disfruten la vida que cada segundo cuenta♥

    Lo adoro pequeños <3
  2. La situación en Venezuela se vuelve cada día más insoportable, personas muriendo de hambre, otras desempleadas, muchos jóvenes abandonando los estudios para trabajar y poder comer "un poco bien", el sueldo aquí no sirve para nada, no pensamos en vestirnos sino en comprar comida, no pensamos en comprar cosas para nuestro hogar ya que si compramos esas cosas no podremos comprar para comer o su pecio es muy elevado. Siento que día a día nos hundimos más y sin poder hacer nada.

    Dentro de dos semanas me graduó, y en unos 6 días aproximadamente después de la graduación me iré del país, me lastima irme del país y dejar a mi familia así, mis amigos, siento que solo huyo de los problemas, pero también siento que si hago esto podre dar una ayudar a mis seres queridos. Me siento feliz una meta casi lograda con el favor de Dios, un nueva vida empieza para mi en Inglaterra, me siento con miedo, con dudas, inseguro, ¿y si me va mal por allá? ¿y si no estoy preparado para irme de mi país natal? solo hay una manera de averiguarlo y es arriesgándome.

    Las ultimas semanas no he dormido bien, me la he pasado pensando en como será mi nueva vida, no me imagino en otro país, todo será tan diferente un mundo lleno de cosas que nunca he visto, me aterra pero también me emociona, se que me irá bien no debo dudarlo solo mentalizarlo, las cosas no salieron como lo tenia planeado quizás salió aun mejor, y es que cuando dejamos todo en manos de Dios todo es perfecto, ni modo pasaré más tiempo con mi familia mientras pueda.
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    Capítulo 1

    No hay nada mejor que salir temprano del colegio...


    Era una hermosa y oscura mañana de febrero. Era un día helado, podría sentir el frío cortar mi rostro como un cuchillo: por fortuna había llevado guantes y una buena chaqueta, pero lastimosamente había olvidado por completo mi paraguas. Tal vez mi descripción de una mañana hermosa no sea la esperada, es decir, a la mayoría de personas les gusta los días soleados, claros, llenos de vida... pero los días así sólo traen consigo ruido y más ruido, y yo amo el silencio.

    Crucé la puerta principal de la escuela y estiré mi mano para sentir las gotas que comenzaban a caer con suavidad, me puse la capota y comencé a correr, las gotas golpeaban cada vez más fuerte mi rostro descubierto, pero su hermosa melodía me hacia sentir tan tranquilo... cuando llovía todo parecía desear una paz absoluta.

    No estaba seguro si debía ir a casa o a cualquier otra parte, me gustaba estar en casa pero de seguro mi madre se molestaría al verme llegar temprano por no asistir a los entrenamientos de baloncesto. La verdad es que odiaba los deportes, pero mamá le había prometido a papá que yo sería un gran deportista ¿en qué? a el no le importaba con tal de que fuera en algo masculino.

    "Tu hijo es un marica, todo es porque no hace más que consentirlo, le das gusto en todo y siempre está llorando como una nena" esas fueran algunas de las palabras que dijo el día que se fue de la casa, se preguntaran ¿por qué estaba tan furioso? Y bueno, es que no creo que algún padre se siente feliz de llegar a casa y encontrar a su pequeño niño usando ropa y el maquillaje de su madre, y además de ello bailando y cantando frente al espejo una canción de SNSD... en fin, a veces me siento culpable de la separación de mis padres, pero... soy lo que soy y no puedo cambiarlo sólo para darle el gusto a alguien.

    Suspiré, recordar la forma en la que mi padre nos había dejado me fastidiaba, no me dolía, simplemente me molestaba que no pudiese aceptarme siendo su hijo, sangre de su sangre... y también odiaba tener que fingir frente a todos, los únicos que sabían sobre mi orientación sexual eran mis padres.

    Mi madre siempre me había apoyado por lo que era la única persona en la que confiaba, "no le puedes decir a nadie" me dijo un día, cuando le pregunté ¿por qué? Sólo me dijo que no quería tener problemas con mi padre y así fue como resulté además obligado a practicar un deporte. Lo que ese par no sabía es que en el tiempo que supuestamente invertía en los entrenamientos me encerraba en la biblioteca de la escuela, pero aquel día estaba cerrada por lo que no tenia a dónde ir.

    "Iré a casa y entraré en silencio" pensé. Sabía que mamá siempre estaba ocupada pintando. Ella era mi artista favorita y generalmente no notaba cuando yo llegaba, además que cuando trabaja siempre usaba audífonos y ponía música a todo volumen, eso le ayudaba a inspirarse. Al llegar saqué mi llave y después de pensarlo un poco la introduje en la cerradura, tomé un profundo respiro y la giré lentamente para luego empujar la puerta tratando de no hacer ruido. Cuando me hallé al fin adentro cerré la puerta con cautela y al girarme hacia la sala me encontré con un escena traumática y repulsiva.

    ―M-man―incapaz de decir una palabra, abrí mis ojos con sorpresa y en medio del shock traté de llamar la atención de mi madre―. ¡Mamá!―grité cuando al fin me salía la voz.

    ―M-Matt ¿qué haces aquí?―dijo avergonzada y ¿cómo no estarlo? estaba semídesnuda con un hombre en el sofá haciendo quién sabe qué clase de cochinadas.

    El hombre no dijo nada, si se dio la vuelta. Un silencio incomodo comenzaba a apoderarse del lugar, mi madre se limitó a taparse como pudo con los cojines que decoraban la sala.

    ―Cariño, ve a tu cuarto―murmuró entre dientes―. En un momento subo y hablamos ¿bueno?―Lanzó una de esas miradas que tanto me llenaban de miedo, eran realmente aterradoras, podía verme recibiendo correazos a través de ese par de esferas negras.

    Asqueado subí a mi cuarto, no quitaba esa imagen de mi cabeza. ¿Quién era ese hombre? Y ¿qué le ocurría a mamá? ¿Desde cuándo era tan descuidada? Es decir, ¿cómo podía hacer eso en plena luz del día? "Al menos aún tenían ropa" pensé dejando mis cosas en el piso.

    Después de quitarme la ropa mojada y ponerme pijama me recosté en la cama, no quería hacer nada más que dormir y borrar lo que acababa de ver de mi memoria. Al pasar aproximadamente quince minutos mi madre tocó a la puerta.

    ―¿Puedo pasar?―preguntó girando la perilla y asomando su cabeza.

    ―Es tu casa―respondí de mala gana, enrollándome por completo en mis cobijas.

    La mujer entró tímidamente y se sentó en el borde de mi cama.

    ―Iba a presentártelo hoy―susurró tratando de descubrir mi rostro―. Yo... llevo saliendo con Richard unos cuantos meses―agregó posando su mano en mi hombro.

    "¿Richard? Así que ese era su nombre" pensé, enseguida alejé las cobijas de mi cabeza y me senté, me era imposible estar enojado con mamá pues más que una madre era como una amiga para mí, y así como ella siempre me escuchaba yo debía hacerlo también.

    ―¿Meses? ¿Cuántos? ―inquirí tratando de mantener un tono frío como el hielo, en realidad no estaba molesto pero no se lo pondría tan fácil. Es que, siendo su hijo debería confiar más en mí y decirme las cosas antes de que yo me enterara por mí mismo.

    ―Ocho ―musitó. Sé que debes estar molesto amor pero no quería hablarte de él hasta estar segura de que era el indicado ―agregó con una sombre de preocupación en su voz.

    ¿Ocho meses? pero... ¿qué carajos? Sólo podía imaginármelos en casa todas las mañanas teniendo sexo, iugh... en ese momento inflé mis cachetes y arrugué mi frente como muestra de enojo.

    ―¿Tienes algo más que decir?
    ―Pregunté cortante, sabía cómo era mi madre y estaba seguro que la noticia de que tenía pareja era lo que menos importaba.

    ―S-sí ―asintió nerviosa―. La cosa es que... Richard y yo queremos vivir juntos.

    ―¿Qué? ―mi rostro se puso pálido y mi cuerpo gélido como el hielo―. ¿Se va a mudar con nosotros? P-pero no le conozco mamá.

    ―Nosotros nos vamos a mudar ―dijo agachando la cabeza―. En unas semanas cambiará completamente nuestras vidas, nos iremos de la ciudad, cambiarás de escuela...

    Solté una nerviosa carcajada.

    ―Vamos mamá ponte seria ―murmuré con la voz cortada―. No es gracioso ―mis ojos comenzaban a aguarse al ver la expresión de seriedad que tenía―. N-no... no puedes estar hablando en serio ―mi boca comenzaba a temblar, tragué saliva con dificultad y desvié mi mirada―. ¿Papá lo sabe?

    ―No es como que tenga que pedirle permiso a tu padre para rehacer mi vida ―se levantó―. Sé que seremos más felices mientras más lejos estemos de él. Piénsalo cariño... no tendrás que esconderte más, no tendrás que practicar ningún deporte, puedes comenzar de nuevo, comenzar siento tú.

    Sus palabras me habían sorprendido, jamás pensé escuchar algo así de que ninguno de los dos. Mi madre realmente me aceptaba y me apoyaba y eso me hacía la persona más feliz del mundo, mis labios no dejaban de temblar y entonces como una cascada las lágrimas comenzaron a caer sin parar.

    ―Vamos abajo ¿si? ―puso sus delicadas manos sobre mi rostro y comenzó a secar mis lágrimas―. Todo estará bien, ya tenemos todo arreglado, si quieres la otra semana vamos a conocer tu nueva escuela―añadió besando mi frente―. Te espero... no tardes.

    Respiré hondo como queriendo llenar mis pulmones de aire. En parte me sentía asustado, no estaba preparado para tener un padrastro, sólo rogaba que no fuese como mi padre y que algún día pudiese contarle acerca de mi sexualidad sin sentirme incomodo o rechazado.

    Me dirigí al baño para lavar mi rostro, el agua estaba tibia, después de secarme bajé lentamente las escaleras y antes de asomarme a la sala tomé otra bocanada de aire y apretando mis puños me paré al frente al par de tórtolos.

    ―B-buenas tardes ―tartamudeé mirando al suelo.

    ―Me alegra al fin conocerte Matt, tu madre siempre ésta hablando de su adorado hijo ―dijo tendiendo su mano hacía mí―. Yo soy Richard Greenwood, el novio de tu madre.

    ―Mu-mucho gusto ―agarré su mano con fuerza.

    ―Pareces nervioso ―sonrió―. Tranquilízate, yo cuidaré a tu madre lo prometo ―miré a mamá, su expresión de felicidad me reconfortaba.

    ―Nos mudaremos en dos semanas―dijo ella con una sonrisa de oreja a oreja, a lo cual asentí.

    ―La otra semana, iremos a tu nueva escuela y te presentaré a alguien ―agregó el hombre rodeando la cintura de mi madre en sus brazos.

    Continuará...




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